Mientras escribo estas líneas, el 74% de los usuarios web franceses están accediendo a una página web desde ordenador o móvil.

A finales de 2016, Fevad, contaba con 204.000 sitios de comercio electrónico solo en Francia, 22.000 más que a finales de 2015, o lo que es lo mismo, un 12% más.  En 10 años, esta cifra se ha multiplicado por 9. La competición ahora es más fuerte que nunca y los usuarios abandonan los sitios web en un abrir y cerrar de ojos. Es por esto que tu página debe estar a la altura y mostrar lo que tus usuarios necesitan, ofreciendo la mejor experiencia de usuario posible.

Mapas de calor: observa y aprende

Una de las mejores formas para descubrir lo que tus usuarios buscan es observarlos. Sigue las acciones que realizan tus usuarios y observa a qué prestan más atención en tu página. Esto te servirá para descubrir aquellos elementos que no les gustan o no entienden y aquellos que aman.

¿Cómo funcionan los mapas de calor?

Los heatmaps o mapas de calor, registrarán todos los movimientos del ratón, clics, scrolls, etc. de tus usuarios para mostrarlos de forma visual en forma de mapa de calor superpuesto sobre la página que estás analizando. Aquellos elementos con los que se interactúa más se muestran en rojo, mientras que aquellos que aparecen en azul son los que reciben menos atención.

Heatmap

Mapa de calor y zonas de calor

Muchos de  nuestros clientes han usado (y siguen usando) los mapas de calor para identificar los posibles puntos de fricción y bloqueos en la conversión. Gracias a un análisis profundo de la página, son capaces de realizar una conexión entre una baja tasa de conversión y un elemento en concreto. Un simple error de diseño puede salirte muy caro y hacer que pierdas muchas conversiones. Por ejemplo, un mensaje poco claro en un CTA puede hacer que tus usuarios no lo entiendan, lo que generará frustración y una pérdida en ventas o leads. Es importante identificar todos estos elementos tóxicos ya que tu UX y tus conversiones dependen de ello.

Optimiza tu web con el A/B testing

Una página web es cómo un buen plato de comida. Tienes una receta, pero siempre puede mejorarse. Para mejorar esta receta, primero tenemos que analizar los distintos ingredientes que componen la receta, luego añadir nuevos ingredientes a la mezcla y probar a ver si está más bueno.

Si este concepto lo trasladamos al mundo de Internet, podemos, por ejemplo, cambiar la posición de un CTA para ver si funciona mejor en otro lugar de la misma página, podemos cambiar el color del botón, el mensaje, etc. ¡No hay límites!

Mézclalo todo

La combinación de las herramientas de insights como los mapas de calor y la grabación de sesiones, junto con una metodología de A/B testing es la forma ideal de optimizar tu sitio web. Gracias a las herramientas de insights comprenderás el comportamiento de los distintos grupos de usuarios de tu sitio web y podrás usar esa información para generar hipótesis de optimización que luego testearas mediante test A/B, multivariante, multipágina, por redirección, etc.

Una vez que estés realizando tus test, también puedes volver a usar los mapas de calor para comprobar el impacto que están teniendo tus modificaciones de una forma visual. Esto te permitirá comprar los mapas de calor antes y después de aplicar tus cambios o personalizaciones.

En el ejemplo superior, los mapas de calor se usaron para llevar a cabo un análisis exhaustivo como parte del proceso de rediseño del sitio web Modz.fr. A su vez, gracias al A/B testing, pudieron probar sus modificaciones solo en una parte de su audiencia antes de lanzarlo para todos sus usuarios.

¿Te interesa el caso de Modz.fr? Descubre cómo consiguieron aumentar su tasa de conversión en un 37%.  LINK

Descubre el caso de éxito de Modz aquí